viernes, 16 de diciembre de 2016

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Ha pasado una semana desde que comenzó "la situación". A estas alturas quedamos muy pocos que no nos hayamos infectado.
Hemos sobrevivido a base de chocolatinas, patatitas y demás después de reventar la máquina expendedora.
Hasta ayer también teníamos agua corriente y electricidad, pero lo han cortado todo. Seguramente nos dan por muertos.
Ya no hay nadie fuera.
Quedamos seis personas:
Ismael  es el  "líder". Tomó el mando desde el principio sin que nadie se lo pidiese, pero nadie se quejó.
Claudia es una chica mona, la favorita de Ismael. La otra chica soy yo. Ella es la que raciona los víveres. Ya me había fijado en ella antes de que pasase todo esto. Jamás la había visto comer, solamente cafés y cigarrillos. Ahora creo que esconde comida para ella.
Marco y Erik se pasan el día juntos. Se encargan de vigilar y acatar las órdenes de Ismael. Erik es un tio de dos metros que se machaca en el gimnasio desde que está en el paro. Marco ... un elemento.
Con el que mejor me llevo es con Aníbal. Se le da bien pensar. Se pasa el día pensando en cómo salir de aquí. No me ha dicho a qué se dedicaba antes, pero me lo imagino como un detective privado.
Mi nombre es Blanca. Me viene como anillo al dedo porque soy pálida como un cadáver. Tengo miedo que me acaben confundiendo con uno de los "no muertos". Tengo 27 años y aún no he tenido un trabajo que me dure más de seis meses. Soy un desastre.
De vez en cuando Aníbal y yo salimos a explorar.
Viendo que es imposible salir por ventanas o puertas, hemos decidido  probar suerte con el conducto del aire acondicionado. Por supuesto contamos con el beneplácito de Ismael, pero ha dicho que lo hagamos por nuestra cuenta. Todavía sigue con su plan de vigilancia/racionamiento y exterminio, esperando que un día de estos vengan a buscarnos.

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