Cuando Él desaparece de tu vida es cuando de verdad te enfrentas a ti mismo. Ese vacío que Él llenaba vuelve a estar presente. Y se hace insoportable.
Llega la Soledad, la Angustia y la Tristeza. Nadie te habla (o no quieres escuchar) de lo que que te queda cuando le apartas de tu vida. Nada es igual, ni como cuando estabas con Él ni a como era antes de engancharte. En este momento me parece imposible volver a sentirme como una persona normal.
Lo único bueno y lo mejor es la sensación de control que tienes sobre tu vida. Ahora te queda llenar esos huecos que Él antes ocupaba. Esos momentos son para ti, para que crezcas y para que aprendas. Para que te mimes y para que te cuides. Porque cuando todo pase sólo quedarás tú. Las personas que se marcharon, las que tú echaste de tu vida sin quererlo y las que parece que están de relleno... nada ni nadie permanece. Sólo quedarás Tú (tu cuerpo y tu mente).
Poco a poco estoy aprendiendo a estar conmigo misma, sin esa maldita carabina que tanta vergüenza me ha hecho pasar. Me cuesta soportarme, pero me sobran ovarios para intentarlo y conseguirlo.
Ahora se trata de volver a ser niño otra vez. Aprender a mirar la Vida con otros ojos, con ojos inocentes. Buscar maneras de disfrutar y ser feliz, de divertirse que te hagan sentir vivo, siendo plenamente consciente del momento.
