miércoles, 22 de octubre de 2014

La Bailarina

La bailarina.

Había una vez una bailarina que llegó con sus músicos a la corte del príncipe de Birkasha. Admitida en la corte, bailó ante el príncipe al son del laúd, la flauta y la cítara.
Bailó la danza de las llamas, la danza de las espadas y las lanzas, la danza de las estrellas y del espacio. Por último bailó la danza de las flores y del viento.
Después se acercó al trono del príncipe e hizo una reverencia. El príncipe le pidió que subiera a su lado y le dijo:
"Hermosa mujer, hija de la gracia y del encanto, ¿desde cuando tienes ese arte?. ¿Cómo es que dominas a todos los elementos con tus ritmos  y tus canciones?".
Y la bailarina inclinándose otra vez ante el príncipe, contestó:
"Poderosa y agraciada Majestad, no sé que responder a tus preguntas. Lo único que sé es que el alma del filósofo mora en su cabeza, que el alma del poeta se encuentra en su corazón, pero que el alma de la bailarina palpita en todo su cuerpo."

Khalil Gibran. El vagabundo. Lágrimas y sonrisas.


Ansuya Rathor



jueves, 16 de octubre de 2014

Aire





Eres, amor, como el aire.

Me envuelves en cálidas promesas y acaricias mi piel con dulces palabras, como una suave brisa de verano.
Pero no te puedo retener, no te puedo estrechar entre mis brazos cuando quiero.

Se puede hundir las manos en la tierra.
Se puede ver las llamas del fuego y sentir su calor. Incluso puedes tocarlo.
Se puede uno sumergir en el agua, beber y dejar caer entre los dedos.
Pero no se puede ver el aire. Ni tocar. Solo se puede sentir el viento según le de.

Susurras palabras en mis oídos, como murmullo entre las hojas de los árboles en otoño.

A veces sopla un gélido viento que me  obliga a refugiarme.

Así eres aire, del que respiro.