Blanca y Aníbal.
Colaboración de Sr. Sportinguista.
sábado, 24 de diciembre de 2016
viernes, 16 de diciembre de 2016
3
Ha pasado una semana desde que comenzó "la situación". A estas alturas quedamos muy pocos que no nos hayamos infectado.
Hemos sobrevivido a base de chocolatinas, patatitas y demás después de reventar la máquina expendedora.
Hasta ayer también teníamos agua corriente y electricidad, pero lo han cortado todo. Seguramente nos dan por muertos.
Ya no hay nadie fuera.
Quedamos seis personas:
Ismael es el "líder". Tomó el mando desde el principio sin que nadie se lo pidiese, pero nadie se quejó.
Claudia es una chica mona, la favorita de Ismael. La otra chica soy yo. Ella es la que raciona los víveres. Ya me había fijado en ella antes de que pasase todo esto. Jamás la había visto comer, solamente cafés y cigarrillos. Ahora creo que esconde comida para ella.
Marco y Erik se pasan el día juntos. Se encargan de vigilar y acatar las órdenes de Ismael. Erik es un tio de dos metros que se machaca en el gimnasio desde que está en el paro. Marco ... un elemento.
Con el que mejor me llevo es con Aníbal. Se le da bien pensar. Se pasa el día pensando en cómo salir de aquí. No me ha dicho a qué se dedicaba antes, pero me lo imagino como un detective privado.
Mi nombre es Blanca. Me viene como anillo al dedo porque soy pálida como un cadáver. Tengo miedo que me acaben confundiendo con uno de los "no muertos". Tengo 27 años y aún no he tenido un trabajo que me dure más de seis meses. Soy un desastre.
De vez en cuando Aníbal y yo salimos a explorar.
Viendo que es imposible salir por ventanas o puertas, hemos decidido probar suerte con el conducto del aire acondicionado. Por supuesto contamos con el beneplácito de Ismael, pero ha dicho que lo hagamos por nuestra cuenta. Todavía sigue con su plan de vigilancia/racionamiento y exterminio, esperando que un día de estos vengan a buscarnos.
viernes, 25 de noviembre de 2016
El bochorno -2
2-
Todo se
había descontrolado. Empezó a sonar la alarma de incendios y la gente corría por los pasillos.
Bajé las
escaleras lo más deprisa que pude, sin mirar atrás. Admito mi cobardía al no
volver para ver si al menos mis compañeros estaban bien, pero en ese momento el
instinto de supervivencia me controló totalmente. Estaba aterrorizada. La gente
chocaba contra mí y me adelantaba por las escaleras. Algunos se caían rodando y
los que venían detrás les pisaban.
Las caras de
terror, los gritos de auxilio… en pocos
minutos todo se volvió surrealista.
No sé como
conseguí llegar hasta las puertas del edificio, pero estaba cerrado. La gente
golpeaba los cristales. Observaba todo apoyada en una columna como si no fuera
conmigo la cosa. Había policías y ambulancias fuera, pero no parecía que
tuvieran intención de abrir.
Empezaron a
acordonar la zona alrededor de la entrada.
Uno de los
policías cogió un micrófono y pidió calma, que no intentásemos abrir. Que todo
se solucionaría pronto.
Entre el
griterío oí la palabra cuarentena. Esto me sacó inmediatamente de mi estado de
contemplación.
Pasé entre
chicas y chicos sentados en el suelo, llorando. Algunos seguían golpeando
frenéticamente las puertas. Muchos estaban hablando por el móvil con sus
familiares, explicándoles la situación.
Volví a subir
las escaleras, resignada. Cuando llegué
a mi clase sólo estaban allí los enfermos, tendidos en el suelo. Fui hasta mi sitio para coger mis cosas. Me puse
la mochila y llamé a mi compañera. Tenía la cabeza sobre el escritorio. No se
movió. Cuando la levanté por los hombros y vi su cara no pude evitar emitir un
grito de terror. Estaba muerta. Tenía sangre alrededor de la boca, los ojos y
la nariz. La solté sin cuidado y su cabeza sonó al estrellarse contra la mesa.
Pasé por detrás de ella, corriendo y me quedé petrificada. Vi a la profesora en
pie, mirándome fijamente. También sangraba por la boca y sus ojos se habían
vuelto rojos.
Noté
movimiento detrás de mí, y al girar mi cabeza vi a mi compañera en pie. No sé
como mantuve la calma en ese momento, pero empecé a caminar despacio. Ellas se
iban acercando a mí lentamente.
Cuando vi
que la profesora se había alejado lo suficiente de la puerta cogí una silla y eché
a correr con ella a modo de escudo. Se abalanzó sobre mí y la empujé contra la
pared dejándola atrapada entre las patas de la silla. Mi compañera ya había
empezado a correr hacia mí. Cerré la puerta pillándole una mano, una y otra vez hasta que la retiró.
Algo me tocó
la espalda, me giré rápidamente y le pegué un codazo en la nariz a otro de mis
compañeros.
-¿Qué haces,
joder?!!- Me gritó. Parecía completamente normal.
-Corre!!- Le
dije. Le cogí de la muñeca y tiré de él.
sábado, 19 de noviembre de 2016
El bochorno 1-
1-
Era un viernes al mediodía.
Hacía un calor horrible en el aula donde se impartía el
curso para desempleados. Todos los alumnos parecían somnolientos y nos
costaba pensar, en mi caso al menos.
Mantener los ojos abiertos ya era toda una hazaña para mí, y
de un momento a otro se me olvidaba lo que iba a decir. Me era difícil
articular palabra.
He de reconocer que sentía cierto alivio al comprobar
torpeza en el resto de mis compañeros.
Quien no se confundía al hablar, tropezaba tontamente o si no directamente
parecía que se dormía sobre el escritorio.
Estaba tranquila hasta que me di cuenta de que parecían
enfermos. Algunos, como yo, no podían mantener los ojos abiertos. Otros se
estaban poniendo pálidos y parecía que se fueran a desmayar. Los que más me
preocupaban eran los que miraban a la profesora, totalmente desorientados, sin
poder hablar. Hacían el movimiento de la boca pero no salía ningún ruido de
ella.
Los que estábamos mejor nos mirábamos encogiéndonos de
hombros. No sabía que hacer.
La chica que tenía al lado empezó a sudar mucho de repente y
murmuraba.
Le sugerí que pidiera
permiso para marcharse a casa pero no me hizo caso. Ni me miró.
Mientras tanto la clase seguía, hasta que la profesora quedó
callada de repente. La llevaba escuchando un buen rato sin prestarle atención.
La miré y tenía muy mala cara. Se quedó parada con la boca entreabierta. Y sin
más le flojearon las rodillas y se desmayó.
Unos compañeros y yo nos acercamos para intentar ayudarla.
Me dio muy mala impresión, porque parecía más muerta que viva. Alguien me dijo
que fuera a pedir ayuda, y salí a toda
prisa hacia el cuarto de administración del centro. La puerta estaba cerrada y
no había nadie dentro. Saqué mi móvil y llamé a emergencias.
Después volví a clase y aquello era un caos. La mitad de los
alumnos más la profesora estaban tendidos en el suelo o desvanecidos en las
sillas.
Escuché a uno de mis compañeros decir que la profesora no
tenía pulso. Empezaron entonces los gritos y los nervios. Salimos corriendo del aula mientras algunos
se quedaban a cuidando de los enfermos.
En la clase de al lado las cosas parecían estar aún peor. La
gente corría y gritaba intentando alcanzar la puerta. Alguien me empujó fuera y
se cerró la puerta. Por más que lo intentara no se podía abrir.
viernes, 14 de octubre de 2016
5
Se quedó paralizada manteniendo
la mirada a su “otro yo”, al reflejo del espejo. Mientras la mueca de su cara
era totalmente de pánico, la imagen que devolvía el espejo era de ella misma
sonriente y pícara.
Se quedó sentada enfrente del
espejo, y el reflejo se sentó también.
Al cabo de un minuto la sonrisa
del rostro en el espejo se borró para dar paso a una siniestra mueca. Se acercó
a gatas hasta Olivia, que no podía ni
moverse del horror que sentía.
Salió del espejo, y la cara del ser quedó justo enfrente de la
de ella sin poder ésta mover un solo músculo. Le acarició cada centímetro del
contorno de su cara y posó sus labios en los de ella.
Ella misma estaba siendo besada
apasionadamente por su “otro yo”, por ese ser celoso que habitaba en el espejo.
Su energías se fundían, y cuanto más apasionado era el beso más costaba
distinguir un cuerpo del otro. Se estaban volviendo una. Era un abrazo fuerte,
el ser la tenía atrapada entre sus piernas mientras cogía su cara entre las
manos y a Olivia no le quedó más remedio que rendirse ante la situación.
Perdió la conciencia durante unos
segundos.
Cuando despertó se encontraba
exhausta, sentada donde se había quedado. Miraba su reflejo con desconfianza,
pero nada indicaba que pasara algo fuera de lo normal.
Era ella la que se sentía
distinta.
Se notaba más fuerte, más
sensual, más valiente. Notaba también una violencia inexplicable en sus
entrañas, una rabia que no conocía.
Estaba agotada. Se fue para la
cama y durmió más horas seguidas que en toda su vida.
Cuando se levantó se vistió con
calma. Ya no era solo Olivia la que se miraba al espejo. El ser vivía dentro de
ella y haría muchas cosas en ese nuevo cuerpo que había poseído. Convivirían en
armonía por el resto de sus días.
sábado, 6 de agosto de 2016
4
Muchas veces lo hacía en ropa interior. Sentía una misteriosa atracción por ese espejo. Le encantaba mirarse en él y se sentía muy sensual. Abría las piernas y las volvía a cerrar, juntando sus rodillas. Sonreía como si estuviera haciendo travesuras para un amante escondido.
De hecho en esos momentos no se sentía sola.
Cuando estaba mal, se calmaba apoyando su frente en el espejo. Sentía como la ansiedad iba desapareciendo poco a poco. Pasaba muchos minutos, a veces horas allí.
Una de sus últimas noches de vacaciones se preparó un té para tomarlo en el salón viendo la televisión.
Esta vez no reparó en el espejo y atravesó el pasillo. Ese día había estado bastante ocupada fuera de casa.
Cuando dejó el té sobre la mesita escuchó un ruido que provenía del pasillo.Cuando se asomó no vio nada.
Encendió la tele y volvió a oir un golpe más fuerte. Esta vez caminó por el pasillo para ver qué se había caído.
De repente sintió un mareo muy fuerte y se tuvo que apoyar en lo que más cerca tenía- Sintió calor entre su mano y el cristal. Un calambre recorrió su brazo.
El mareo se le fue pasando y a medida que se iba encontrando mejor iba siendo más fuerte la sensación.
La estaban observando. Miró su reflejo en el espejo, pero esa mirada no era la suya.
De hecho en esos momentos no se sentía sola.
Cuando estaba mal, se calmaba apoyando su frente en el espejo. Sentía como la ansiedad iba desapareciendo poco a poco. Pasaba muchos minutos, a veces horas allí.
Una de sus últimas noches de vacaciones se preparó un té para tomarlo en el salón viendo la televisión.
Esta vez no reparó en el espejo y atravesó el pasillo. Ese día había estado bastante ocupada fuera de casa.
Cuando dejó el té sobre la mesita escuchó un ruido que provenía del pasillo.Cuando se asomó no vio nada.
Encendió la tele y volvió a oir un golpe más fuerte. Esta vez caminó por el pasillo para ver qué se había caído.
De repente sintió un mareo muy fuerte y se tuvo que apoyar en lo que más cerca tenía- Sintió calor entre su mano y el cristal. Un calambre recorrió su brazo.
El mareo se le fue pasando y a medida que se iba encontrando mejor iba siendo más fuerte la sensación.
La estaban observando. Miró su reflejo en el espejo, pero esa mirada no era la suya.
miércoles, 3 de agosto de 2016
Salmón a la naranja
Ingredientes:
-Salmón en lomos.
-Cebolla.
-Sal.
-Pimienta
-Eneldo.
-Naranjas
En una fuente se ponen los lomos de salmón mientras se precalienta el horno.
Se hacen unos cortes para que se cocine mejor por dentro.
Cortamos la cebolla en tiras y la ponemos por encima.
Después añadimos las especias y la sal a nuestro gusto.
Hacemos zumo de una naranja o dos y lo vertimos encima del pescado.
Cocinar unos 20 minutos a 180º
https://www.flickr.com/photos/alagfanaiel/28132203083/in/dateposted-public/
-Salmón en lomos.
-Cebolla.
-Sal.
-Pimienta
-Eneldo.
-Naranjas
En una fuente se ponen los lomos de salmón mientras se precalienta el horno.
Se hacen unos cortes para que se cocine mejor por dentro.
Cortamos la cebolla en tiras y la ponemos por encima.
Después añadimos las especias y la sal a nuestro gusto.
Hacemos zumo de una naranja o dos y lo vertimos encima del pescado.
Cocinar unos 20 minutos a 180º
https://www.flickr.com/photos/alagfanaiel/28132203083/in/dateposted-public/
martes, 2 de agosto de 2016
3
Esa misma tarde llamó a unas amigas para quedar por la
noche.
Se puso su vestido más sexy y sus zapatos más bonitos. Tardó
un buen rato en peinarse.
Fue a maquillarse al baño, bajo la luz fluorescente, ocultando sus imperfecciones bajo capas de maquillaje.
Cogió el bolso para marcharse a toda prisa, pero no
pudo evitar echarse un último vistazo en el espejo de la entrada. Sonrió
complacida y estuvo tentada de darle un
beso a su reflejo. Se rio de su ocurrencia y cerró la puerta.
A medida que pasaba el tiempo se iba encontrando mejor.
Disfrutaba de lo que le quedaba de vacaciones en compañía de sus amigos por la
ciudad y también de su soledad.
Solía sentarse delante del espejo de la entrada, con una
copa en la mano.
Se miraba de arriba abajo y sonreía mientras llevaba la
bebida a la boca.
domingo, 31 de julio de 2016
2
Se sentó con los billetes de avión en la mano, mirándolos
como hipnotizada. No parpadeaba, apenas notaba su propia respiración. Era como
si hubiese caído en el vacío, aislada de todo y de todos.
Pasaron los días y sonaba el teléfono, pero nunca
contestaba. Después de haber regalado el viaje a una amiga se encerró en casa
sin tener contacto con nadie. La llamaban sus padres, sus hermanos y sus
amigos. El móvil estaba lleno de mensajes, como pasaba con su e-mail. Después de un tiempo decidió apagar y
desconectar los teléfonos, y si venía alguien no abría. Hablaba a través de la
puerta intentando tranquilizar a los que se preocupaban por ella.
No había derramado una sola lágrima. Caminaba por su casa
como un alma en pena, pensando. Pensando por qué se había marchado. Qué habría
hecho mal. Se dejaba ahogar en su dolor.
Al pasar por la entrada de la casa se paró ante el enorme
espejo. Era un armario de tres puertas, que llegaba casi hasta el techo. No le
gustaba lo que contemplaba: su pelo sucio de cuatro días pegado a la cabeza, la
camiseta sucia de manchas de todo tipo. Al llevar pantalones cortos se notó las
piernas más delgadas. Estaba más pálida que de costumbre. Se acarició la cara
como comprobando que siguiese allí, sintiendo el tacto graso de su piel. Se miró
a los ojos y se sobresaltó al ver unas ojeras abultadas, de tono violeta.
Levantó las cejas y apartó la vista. Ya era suficiente.
sábado, 30 de julio de 2016
1
La vida de Olivia se vino abajo en un momento.
Esa mañana se había despertado al lado de su novio y le besó
como cada día en la espalda, antes de levantarse. Esta vez él no reaccionó.
Era el último día de trabajo antes de sus vacaciones y
estaba ansiosa por llegar a casa y celebrarlo con él. Los minutos parecían
horas…
Cuando por fin llegó el final de la jornada se despidió a
toda prisa y fue lo más rápido que pudo a su casa, a tan solo unas calles de
allí.
Al llegar gritó su nombre con alegría anunciándole su
llegada. Pero nadie respondió. En su lugar
la recibió Pity, el gato
callejero que había adoptado un par de años atrás.
Colgó su bolso de una percha y le buscó. Al principio pensó
que se trataba de una broma, hasta que al llegar al cuarto de baño vio una nota
en el espejo:
-Han sido unos años maravillosos. Pero se acabó. No me
busques.
Leyó el mensaje un par de veces. No había lugar a confusión.
miércoles, 16 de marzo de 2016
Ostara
Este domingo día 20 de marzo comienza la pimavera.
El equinoccio de primavera coincide con Ostara.
Es un momento de renovación, de equilibrio entre la noche y el día.
Marca el comienzo de una época de creciomiento y expansión.
miércoles, 17 de febrero de 2016
La "magia mental" y el cuerpo.
Cualquier presunta separación de la mente y el cuerpo es falsa.
Algunas de las técnicas de "magia mental" son el ejercicio, la respiración, la risa y la meditación.
El ejercicio físico puede reducir significativamente la ansiedad y la depresión. Estimula la liberación de endorfinas y neurotransmisores, y puede ayudar a reducir productos químicos que pueden llegar a empeorarla..
La terapia respiratoria ha sido eficaz en la reducción de la ansiedad y los ataques de pánico al revertir los efectos de la hiperventilación, el aumento de la oxigenación y la ralentización del ritmo cardiaco.
El cerebro está diseñado para cambiar en respuesta a experiencias, un fenómeno llamado neuroplasticidad.
Cambiar la conciencia a voluntad:
Tener una experiencia positiva, enriquecerla durante al menos diez segundos, absorberla poniendo toda la atención y aprecio, vincular material positivo y negativo para reprogramar viejas heridas. Puede ayudarnos a transformar nuestro estado de ánimo.
Este texto está sacado de la agenda de las brujas Llewellyn. El poder de la mente, por Dallas Cobb.
Me pareció demasiado interesante como para no compartirlo.
Algunas de las técnicas de "magia mental" son el ejercicio, la respiración, la risa y la meditación.
El ejercicio físico puede reducir significativamente la ansiedad y la depresión. Estimula la liberación de endorfinas y neurotransmisores, y puede ayudar a reducir productos químicos que pueden llegar a empeorarla..
La terapia respiratoria ha sido eficaz en la reducción de la ansiedad y los ataques de pánico al revertir los efectos de la hiperventilación, el aumento de la oxigenación y la ralentización del ritmo cardiaco.
El cerebro está diseñado para cambiar en respuesta a experiencias, un fenómeno llamado neuroplasticidad.
Cambiar la conciencia a voluntad:
Tener una experiencia positiva, enriquecerla durante al menos diez segundos, absorberla poniendo toda la atención y aprecio, vincular material positivo y negativo para reprogramar viejas heridas. Puede ayudarnos a transformar nuestro estado de ánimo.
Este texto está sacado de la agenda de las brujas Llewellyn. El poder de la mente, por Dallas Cobb.
Me pareció demasiado interesante como para no compartirlo.
jueves, 4 de febrero de 2016
No puedes escapar
Escrito sacado de parte de material que nos han dado en el taller de mindfullness que estoy haciendo.
El único problema con la tristeza, la ira, la desesperación,la impotencia, la ansiedad, la angustia,
la desdicha ... es que quieres deshacerte de ellas. Esa es la única barrera. TENDRÁS QUE VIVIR CON ELLAS. NO PUEDES ESCAPAR.
ACÉPTALAS.
Si quieres escapar de ellas, entonces urge un problema... porqe aquello a lo que nos resistimos persiste.
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