La perdí y la encontré. Justo después empezó a llover.
Un día de agosto aprovechando un rayo de sol- Las nubes empiezan a cubrir el cielo cuando llegamos a la arena.
La vigilaba de lejos, había ido a por agua con su caldero. Yo escuchaba música. Bastaron unos segundos de cambiar la canción para perderla de vista.
Seguro que no pasaron más de cinco o diez minutos que se me hicieron eternos. Cuando la vi la agarré y me puse a llorar, no suelo hacerlo. Tensión y después tormenta. Se puso a llover y huímos de la playa.
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