domingo, 20 de noviembre de 2011

90

Un beso para mi abuelo, que hace cuatro días que cumplió 90 años.
Hoy me acuerdo especialmente de él, cuando fui a votar esta mañana. Fue él el que me llevó cuando cumplí los 18, el único que siempre tuvo interés verdadero por cosas de política. Le ha llegado su tarjetita, pero ya no puede ir.
Hace mucho que perdió la cabeza, y con ello perdió también la capacidad  de querer andar. Porque hubiese podido, pero se negó a ello. Aún así se aferra a la vida como a un clavo ardiendo.
Me duele todas estas personas a las que ayudó y ahora le dan la espalda, incluso de su propia familia. No reconocen lo que hizo por ellas. Jamás fue un santo, muy lejos estuvo y está de serlo. Pero siempre estuvo ahí para los que él ama-

Te quiero hermoso.







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