sábado, 30 de julio de 2016

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La vida de Olivia se vino abajo en un momento.
Esa mañana se había despertado al lado de su novio y le besó como cada día en la espalda, antes de levantarse. Esta vez él no reaccionó.
Era el último día de trabajo antes de sus vacaciones y estaba ansiosa por llegar a casa y celebrarlo con él. Los minutos parecían horas…
Cuando por fin llegó el final de la jornada se despidió a toda prisa y fue lo más rápido que pudo a su casa, a tan solo unas calles de allí.
Al llegar gritó su nombre con alegría anunciándole su llegada. Pero nadie respondió. En su lugar  la recibió  Pity, el gato callejero que había adoptado un par de años atrás.
Colgó su bolso de una percha y le buscó. Al principio pensó que se trataba de una broma, hasta que al llegar al cuarto de baño vio una nota en el espejo:
-Han sido unos años maravillosos. Pero se acabó. No me busques.

Leyó el mensaje un par de veces. No había lugar a confusión.

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