Estuve
un par de días inconsciente. Cuando me desperté estaba atada a la
cama otra vez. Empecé a tirar de los brazos, mover las piernas. Pero
nada.
Sentía
una mirada sobre mí. Sentada enfrente de mi cama había una chica
muy delgada, alta y morena.
-Hermanitaaaa!-se
acercó a mí y me abrazó.
Hacía
demasiado tiempo que no la veía. Se había ido a trabajar fuera del
país hacía un par de años y la habíamos visto muy poco desde
entonces.
Me
miró de arriba a abajo -Estás hecha una mierda!.
-Muchas
gracias-le respondí. Riéndome con ganas, como no lo había hecho
desde hacía tiempo.
-Espero
que te quiten todo eso ya. Voy a hablar con tu médico. Hoy tienes
más visitas. Están esperando fuera.
Al
cabo de una media hora apareció la doctora. Me hizo preguntas y me
valoró físicamente. Les pidió a los celadores que estaban detrás
de ella que me desataran y me ayudasen a levantarme.
-Gracias,
ya me ocupo yo.-dijo mi hermana agarrándome por la cintura.
-Bajo
tu responsabilidad -le espetó la médica.
Me
ayudó a recorrer los pasillos del centro. De vez en cuando se me
doblaban las rodillas, pero no paramos ni un momento.
Llegamos
por fin al hall, a la entrada del centro. Había una puerta a la
izquierda que daba a un jardín precioso. Caminamos hacia allí.
Hacía
un día espléndido. El sol brillaba, tal vez demasiado para mis ojos
acostumbrados ya a los fluorescentes. Era un día caluroso, por lo
que se veía, gente sudada y mangas cortas. Yo tenía un poco de
frío.
En
una mesa en medio del jardín vi a mis padres, de espaldas había una
niña inclinada sobre la mesa (seguro que dibujaba) y mi bebé,
correteando alrededor. Aceleré el paso.
Abracé
por detrás a mi niña mayor, que se aferró a mi cuello y me llenó
de besos.
-Mamá!.-
la pequeña vino corriendo hacia mí y se agarró a mis piernas. Me
agaché para poder abrazarla también sin tener que levantarla.
Cuando
las niñas dejaron de besarme y abrazarme mi padre se acercó, y me
puso la mano en el hombro. Me dio un beso en la mejilla.-Estás mejor
que la última vez que te vi.
-Sí,
aunque la sangre por todas partes tampoco te sienta tan mal.-soltó
alegremente mi hermana. Me guió un ojo.
Me
quedé perpleja.
-
No hay comentarios:
Publicar un comentario