sábado, 17 de enero de 2015

La anciana del parque




Una tarde de invierno fría pero soleada, una anciana con andares lentos pero firmes llegó a su banco de siempre en el parquecito que no estaba muy lejos de su casa.

Sacó un libro con la cubierta desgastada de su enorme bolso de vieja-guárdalo-todo y se puso a leer.

No le dio tiempo a comenzar la primera línea cuando una chica muy joven se sentó en el banco de al lado, llorando a lágrima viva sin reprimirse.

La había visto unas cuantas veces en distintas circunstancias pero siempre en el mismo sitio. Parecía que cada una tenía el suyo.

Cambió de banco, sentandose cerca de la chica pero manteniendo la distancia. Ya se sabe como se ponen estos jovencitos en los tiempos modernos.

-¿Qué te pasa niña?. ¿Por qué lloras a moco tendido?.Necesitas un pañuelo.

La chica la miró sorprendida. No estaba acostumbrada a intromisiones por el estilo.

-Gracias por el interés. pero no es asunto suyo.-le dijo con los ojos brillantes y aclarados por las lágrimas.

-No lo es. Pero aunque no te conozco te he visto mucho por aqui los últimos meses. Ya sé que no tienes por qué fijarte en una vieja como yo, pero yo si me he fijado en ti.




Al cabo de un rato de darle largas la chica acabó cediendo y empezó una conversación con la anciana.

-No sé qué he hecho mal con él!. Siempre me decía palabras bonitas y le creía cuando decía que me quería. Hace mucho tiempo que no sé nada de él. Desapareció sin darme explicaciones, como si no valiese nada. Creía que teníamos especial.

-Es ese chico con el que te sentaste aquí hará un par de semanas?. Ese moreno y delgado?.

-Sí.

-¿Y no te ha llamado para preguntar cómo estabas?. Ese último día parecías enferma de verdad.

-Lo estaba. Te diste cuenta?. Pasé unos días sin poder levantarme de la cama.

-¿Qué sentido tiene pensar en alguien que sabes de sobra que no piensa en ti?-le espetó la anciana. Sé que es muy fácil decírlo pero olvídale. Eres joven y bonita. Seguramente también eres lista, aunque no se te nota mucho.

La mujer sonrió complacida de su pequeña puñalada.

-Oye, tampoco te pases. Soy la que mejor notas saca en mi clase. Bueno, sacaba.

-¿Por qué es tan estúpido el corazón humano?.¿Por qué guarda esperanzas cuando no las hay?.

Sólo alimenta tu vanidad con palabras bonitas. Tienes que ganar confianza en ti misma y ya no te haría falta todo eso.

Lo lógico. Lo normal. Lo que debería pasar a partir de ahora es que dedicases tanto tiempo a pensar en ello cómo él debe de pensar en ti. No es amor ni lo ha sido nunca.


La chica se entristeció mucho pero le alivió la conversación con la anciana.

Desde ese día le tomó mucho cariño y cuando se veían una a la otra en el parque iban directamente a saludarse y a hablar sobre asuntos de la vida y mundanos. De cosas sin importancia y de las que parece que depende todo en un momento dado.

LZS

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