martes, 2 de agosto de 2016

3

Esa misma tarde llamó a unas amigas para quedar por la noche.
Se puso su vestido más sexy y sus zapatos más bonitos. Tardó un buen rato en peinarse.
Fue a maquillarse al baño, bajo la luz fluorescente, ocultando sus imperfecciones bajo capas de maquillaje.
Cogió  el bolso para marcharse a toda prisa, pero no pudo evitar echarse un último vistazo en el espejo de la entrada. Sonrió complacida y estuvo tentada  de darle un beso a su reflejo. Se rio de su ocurrencia y cerró la puerta.
A medida que pasaba el tiempo se iba encontrando mejor. Disfrutaba de lo que le quedaba de vacaciones en compañía de sus amigos por la ciudad y también de su soledad.
Solía sentarse delante del espejo de la entrada, con una copa en la mano.

Se miraba de arriba abajo y sonreía mientras llevaba la bebida a la boca.

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